Aquí estoy.
Escuchando la canción favorita de una de mis mejores amigas. Mientras ella
duerme, nueve horas más atrás. En otro continente. Como si del pasado se
tratase. Hace unas horas bromeábamos eso mismo por el skype.
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| Beatriz Arcones en todo su esplendor. |
Recuerdo que
una vez la prometí que iba a escribir algo bonito sobre ella. Sobre todo el
cariño que me ha dado durante estos últimos tres años. Yo siempre la respondía
que no tenía tiempo porque teníamos que dar el último paso antes de los finales
de junio. Pero ahora me he quedado sin excusas.
He de admitir que no se ni por
dónde empezar.
Recuerdo tu
primer día en el colegio. Era lunes. Fue poco después de tu cumpleaños.
Llegaste a la primera hora, naturales. Me pediste por favor si podía compartir
contigo el libro, ya que eras nueva y aún no tenías ningún material. Segundo de
secundaria. Fue un buen año. Ahí formamos nuestra pequeña familia Lucía, tú y
yo. El matrimonio y su hija, donde más tarde aparecería nuestro pequeño
Andrius, mi hermano. El año pasó tan rápido como sopla el viento. Pero aún
anhelo todos esos días en los que nuestra mayor preocupación era saber la
locura que íbamos a cometer. El verano cada vez estaba más a nuestro alcance,
el cual pudimos disfrutar juntas, la una al lado de la otra, en la playa.
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| Las conocidas BRJ una tarde cualquiera. |
Tercero de
secundaria llegaba antes de lo que imaginábamos.
Por suerte, la familia volvió
a juntarse y a multiplicarse. Los llamados Jalebijoru. ¡Qué cantidad de
recuerdos se me vienen a la mente! James, mi marido, quien trabajaba para
vosotros en el jardín, pero con quien también se enrolló Lucía, María, Raquel e
incluso tú. La verdad es que, me dejasteis hecha toda una cornuda. Lolo, quien
se suponía que era tu marido, después del divorcio con Lucía, con quien
discutíais mi custodia. Pero al fin llegaba cuarto.
No sin antes una buena
dosis de arena y mar, la cual volvimos a compartir.
Todo estaba
hablado. Las nuevas clases llegaron a nuestros oídos, y con ellas, hicimos de
un largo pero grandioso curso, una realidad. Lleno de anécdotas, recuerdos e incluso
lágrimas para derramar.
Solo una ilusión más escrita por nosotras.
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| Abril del 2012. París. |
Pero cuarto acababa más rápido de lo que podíamos
haber siempre creído.
Comenzamos como todos esos peques que se ponen nerviosos
el primer día de colegio. Sin embargo, fuimos creciendo. Y ya no solo físicamente,
sino también con el corazón. Porque solo nosotras sabemos lo que significa eso
de la amistad de verdad. Por suerte, somos esas tres de las pocas afortunadas.
Compartimos muchísimos recuerdos. Aún nos recuerdo aquel viernes después del
colegio, recolectando dinero a cambio de papeletas. O ese magnífico viaje a la
ciudad del amor, ese gran admirado París. Días en el cine, tardes en el parque.
Recreos interminables. Pero esa satisfacción de sentirte mayor.
Esa sensación
debida a cuatro años machacadores. Esos de educación obligatoria que nos
condujeron al título y que finalicé a vuestro lado, en la graduación.
Ahora nos
queda un verano más por delante.
Tú en Canadá y nosotras en España. Hablando
mañana y tarde por skype a pesar de como dije antes, esa odiosa barrera llamada
diferencia horaria.
Porque madrugar no gusta, pero si es para hablar contigo,
merece la pena. Por mucho que el tiempo vuele.
Solo me queda por decir una cosa.
Tan solo cuatro palabras. Te echo de menos.