¿No entiendes lo que pone?

lunes, 27 de agosto de 2012

My little universe abre sus puertas.

Estuve perdida por la playa durante un mesecito, como ya os dije. La verdad es que todos los veranos se disfruta muchísimo. Coges color, te diviertes, quedas con tus amigos de siempre y haces nuevos... incluso otra mucha aprovecha y se saca un ligue de verano. Pero al fin y al cabo todo eso es temporal. Finalmente todo vuelve a su rutina. Y aquí estoy, de nuevo en Madrid. Con ganas de informar a todas mis estrellas claro está, pero esta vez con algo diferente. Yo misma. Si hay algo que te cambia son los años, y a mis dieciséis he de informar de una novedad en mi, pero eso ya cuando volvamos todos de nuevo.

lunes, 6 de agosto de 2012

I don’t wanna think, I just wanna feel, I just wanna dream

Hace tan solo un par de horas estaba sentada en la arena. Pero no en esa artificial que ponen en los parques infantiles, sino en la que crea cada gramo de la playa.

Agosto, de 2012.
Como iba diciendo, estaba sentada. Rozando la orilla del mar, cual beso entre hombre y mujer. Empapando cada centímetro de mi cuerpo con agua salada. Esa que tantos recuerdos nos hace guardar cada verano. Acariciando la brisa con la yema de mis dedos. A la luz del sol, iluminándome el cabello. Pensando qué hacer conmigo. Con mi vida. Con mi futuro.

Miles de veces nos han preguntado qué queríamos ser de mayores. Yo no hacía más que dejar esa pregunta al oído de los dioses, creyendo que ellos podrían darme una respuesta.

Últimamente no hago más que escuchar qué tipos de carreras existen una vez traspasada la selectividad, las medias necesarias para entrar en las universidades o el mero hecho de tener que elegir hacer un bachillerato, o acceder directamente desde formación profesional.
Sé que nada debe asustarme, porque es lo normal. Es lo que me espera, y si lo voy afrontando desde ahora en adelante, mucho mejor.

La verdad es que no tengo miedo de los miles de libros que deba aprenderme, porque realmente estoy segura de querer trabajar en lo que me gusta. Tampoco me aterra el tener que estudiar diariamente, ya que es algo que gracias a mi colegio, he cogido por costumbre. Ni tampoco me arrepiento de haber elegido hacer un bachillerato de ciencias sociales, porque realmente, es lo que más creo que encaja conmigo. Nunca me vi de enfermera, o de bióloga. Tampoco de ingeniera, o arquitecta, aunque fantaseara con ello de pequeña. Pero ni nombremos las bellas artes. Siempre me ha gustado eso de pintar y colorear, pero seamos realistas, no se me da tan bien. La decisión quedó entre las letras puras, o las mixtas. Y dado que ninguna filología me entusiasma, y el mundo de la publicidad también me atrae, creo que tomé la decisión correcta.

Lo que me gusta es escribir. Creo que ya lo habéis podido comprobar, así que he optado por hacer un doble grado. Periodismo con comunicación audiovisual. Aún no quiero ilusionarme con ello porque tan solo he terminado secundaria. Aún me quedan dos años de bachiller y el gran temor del que todos hablan, las PAU. Efectivamente, ese es mi problema. A mi me han enseñado la parte bonita del periodismo, porque he asistido a clases, y si pudiera, seguiría yendo. Pero en realidad, antes de llegar a ese paraíso, has de pasar por una laguna de frustraciones, llantos y esfuerzos. Y yo lo afronto. Me esmero por lograr lo que en un futuro me gustaría ser. La prueba de ello puede ser mismamente este blog. Pero ¿y si luego no valgo para ello? Me explico. Pueden ocurrir tres cosas.

1. Que me decida al fin, y siga hacia delante, creyendo que en un futuro alcanzaré mi meta, a pesar de los chapuzones que pueda darme en esa laguna de la que hablaba antes. Que esto desembocaría en la gloria ganadora, o en la dimisión absoluta.

2. Al igual que en la primera, no me rendiría y lograría el título, pero esto supondría, que me gustara o no la profesión asignada.

3. Y último y más importante. Que en el caso de fracasar, ya sea por decepción hacia la carrera o fallo personal, ¿qué haría? Me aterroriza esa pregunta. Porque desde hace unos años, no he pensado más que en esa carrera, y la verdad es que no opto a ninguna otra posibilidad. ¿Debo considerar eso un problema? Unos me dirán que no debo preocuparme, porque como bien he dicho, aún me quedan dos años por delante. Pero otros, pueden callarse o mostrarme la realidad que puede esperarme. Puede ser un problema sí. Porque sabiendo la sociedad en la que vivimos, en la que cada día de la semana, el paro va en aumento, yo podría ser uno más de esos porcentajes que muestran en el telediario. Pero ahora no me gustaría pensar en eso. Tan solo me dejaría llevar por las sensaciones que podría experimentar. Y soñar con lo que realmente quiero alcanzar en la vida. ¿Puedo vivir en el mundo de yupi? No lo voy a negar. Pero es verano. Tengo dieciséis recién cumplidos. ¿Quién no querría disfrutar en este instante? 

Se despide, una futura Sara Carbonero. 

domingo, 5 de agosto de 2012

Sweet sixteen.

Hoy es mi día más especial del año, junto con las fechas de navidad, y los días en los que tu novio puede hacerte la chica más feliz. 

Así es, hoy es mi cumpleaños. Gracias a todas mis estrellitas por ser tan fieles seguidoras a mi pequeño universo, siempre. Muchos besos para todos y todas.
Miss Little Universe

miércoles, 1 de agosto de 2012

Cada verano tiene una historia

Así es, he decidido marcharme. Alejarme durante unas semanas del mundo que me rodea. La gran ciudad y capital del país. Ese Madrid embellecido por el sol. Me marcho a otro lugar. Temporalmente, claro está. ¿Una pista? 

Palmeras, brisa del mar, caminar junto al mar azul claro, el aire caliente, el cabello besado por el sol, verano interminable, llévame allí.

domingo, 22 de julio de 2012

¿Y entonces qué?

Hace unos meses, el periódico El Mundo realizó una entrevista a, tan solo, unos adolescentes del Colegio Ramón y Cajal. Nos preguntaban a mí y a unos compañeros, si pensábamos que España podría acabar como Grecia.

Quizás me equivoqué respondiendo. Recuerdo que dije, que al tener una economía tan potente como la nuestra, sería poco probable que pudiésemos llegar a la misma situación que esa Grecia desolada. Repito que quizás esa respuesta fue muy equívoca por mi parte. Me explico.

Nadie nos asegura que tan solo por ser España, seamos inmunes a cualquier crisis bancaria, política o social. Sin embargo, la gente confía en ello. Creyendo que esa “roja” puede vencer a todo. Pero no se dan cuenta de que la vida real no es una final de fútbol. Los inversores a los que debemos esa deuda, por desgracia, no equivalen a esa Holanda de 2010, a la que vencimos en el mundial.

No pretendo ponerme a favor de un partido u otro, ni mucho menos criticar todos y cada uno de ellos, pero… ¿No dicen que el dinero mueve al mundo? ¿Creen que si comenzamos a bajar los sueldos de los funcionarios, continuamos con parados y pensionistas… de verdad, llegaremos a una situación mejor? Yo entiendo que esa deuda bancaria que tenemos pendiente ha de desaparecer a base de recortes, ¿pero han de ser en sanidad o educación?

La sanidad. Esas pobres personas de la tercera edad que necesitan tantísimos cuidados, medicinas y atenciones, ¿qué van a hacer? Si parte de todo su sueldo era destinado a esos medicamentos necesarios. Tenían una pensión que incluía todo eso, sin embargo ahora, les exigen un 10%. Pero no queda solo ahí. ¿Qué va a pasar con toda esa gente enferma que necesita un hospital donde ser atendida, pero al privatizar todo, no tendrán acceso a esos cuidados? Sí, es cierto, a lo mejor terminan con el paro, pero ¿saben por qué? Porque todos esos parados que no tienen trabajo, que gran parte lo han perdido tras estas últimas elecciones, a los que con suerte llegan a fin de mes, van a ser a partir de ahora unos inútiles. Disminuyendo el paro, pero aumentando la mortalidad. ¿Eso es lo que acaso deseamos? Como bien dijo Felipe González, "Hagamos lo que sea, incluso subir los impuestos, para mantener la sanidad".

Y vuelvo a nombrarle. Ese logro que consiguió Felipe González durante esos catorce años de poder político, consiguiendo que aquellas personas que no podían acceder directamente a la educación, por motivos económicos, no derrochasen ese talento académico. Renovando el sistema de financiación pública. Creando un sistema de becas a disposición de cualquier estudiante que quisiera prosperar pero debido a esos motivos, era incapaz.

¿Por qué ha de desaparecer? Soy estudiante de un colegio privado, y yo misma pido que eso no cambie. ¿Por qué? Porque a diferencia de los maravillosos presidentes que tenemos hoy en día en nuestra sociedad, y ya no hablo solo por el PP, yo si sé lo que significa la palabra empatía. Y sé mirar más allá de mi propio ombligo. ¿Han escuchado ellos acaso eso de “ponerse en la piel de los demás”? Pues al parecer no. Porque entonces no habríamos llegado a esta situación. Es cierto que el dinero es importante en esta vida, pero las personas lo son más. Al menos para mí. ­Porque sin ciudadanos, nunca seríamos sociedad.

Estoy convencida de que si seguimos así, pasarán los años, y quizás recolecten todo ese dinero de deuda, no lo niego. Pero cuando se den la vuelta para informar de ello, se darán cuenta de que se han quedado sin pueblo. ¿Y entonces qué?

Dicho esto, si tan solo una humilde estudiante de dieciséis años comprende todo lo que está afectando al país, ¿tan difícil es que un partido político, que en teoría están preparados para ello, porque se han presentado a candidatura para esto, por qué no es capaz de entenderlo e intentar resolverlo sin necesidad de disminuir las condiciones de vida?