"La filosofía está escrita en ese gran libro del universo, que está continuamente abierto ante nosotros para que lo observemos" Galileo Galilei.
domingo, 6 de mayo de 2012
Una pequeña ilusión que poco a poco irá ganándose el estrellato.
"Radio Sin Nombre" ha llegado a nuestros oídos con las mejores propuestas. Pronto podremos contar con un gran repertorio de noticias que estarán al alcance de cualquiera. Solo nos queda esperar a que den señales de vida. Pronto promocionarán su estreno y todos nosotros, fans y folowers, estarémos informados. Mientras tanto, un pequeño adelanto para conocerles un poquito más. Sigan a http://twitter.com/#!/RDSN_Oficial
martes, 10 de abril de 2012
Solo son pensamientos.
Creo que más de uno de vosotros ha estado en mi situación.
Seguro que alguno se ha sentido como yo en este preciso momento. No me voy a
entretener contándoos mi vida, ni mucho menos mis problemas. Solamente estoy
aquí para escribir. Escribir el cómo me siento. Espero no ser la única
preguntándome qué hago aquí. Qué hago ahora. Por qué soy como soy.
Tal vez sea mi problema. Tal vez solo sea una de esas falsas
impresiones que a veces nos hacemos de forma equivocada. Tan solo ha pasado un
día, prácticamente unas horas. Y ya han pasado por mi mente más de cien pensamientos
contrarios a lo que en realidad pueda ocurrir. Están desintegrándome poco a
poco el corazón, comiéndome la cabeza. Esas estúpidas intuiciones están
haciéndome daño, y eso no es bueno. ¿Qué es mi culpa? Tal vez lo sea, o tal vez
no. Eso aún no puedo saberlo. Lo único que se, es que quiero acabar ya con este
sentimiento que se está resistiendo. Por si no lo habíais deducido aún… todo lo
que me está pasando, es por esa maldita sensación que se hace pasar por
placentera cuando todo marcha sobre ruedas. Efectivamente, hablo del amor.
No penséis que es nada grave. No tiene nada que ver con esas
pobres personas que prefieren quitarse la vida antes de admitir cómo son frente
a un espejo. ¿Dicen que los ojos son el espejo del alma no? Pues mi alma debe
estar con un aspecto horrible porque tengo unas ojeras increíbles. No por haber
estado ayer de fiesta hasta las tantas ni nada por el estilo. Si estoy así es
de haber estado gran parte de la noche dándole vueltas a todo lo que me rodea.
Tal vez sea mi problema. Tal vez solo sea una de esas falsas
impresiones que a veces nos hacemos de forma equivocada. Tan solo ha pasado un
día, prácticamente unas horas. Y ya han pasado por mi mente más de cien pensamientos
contrarios a lo que en realidad pueda ocurrir. Están desintegrándome poco a
poco el corazón, comiéndome la cabeza. Esas estúpidas intuiciones están
haciéndome daño, y eso no es bueno. ¿Qué es mi culpa? Tal vez lo sea, o tal vez
no. Eso aún no puedo saberlo. Lo único que se, es que quiero acabar ya con este
sentimiento que se está resistiendo. Por si no lo habíais deducido aún… todo lo
que me está pasando, es por esa maldita sensación que se hace pasar por
placentera cuando todo marcha sobre ruedas. Efectivamente, hablo del amor.
¿Por qué? Solo pregunto eso. ¿Por qué cuando alguien está
soltero ve parejas felices por todas partes? ¿Por qué cuando crees que has
encontrado al chico perfecto, resulta que no está disponible o es un mujeriego?
Creo que le veo una explicación. Al estar soltero, en realidad quieres
aparentar que todo marcha a la perfección, que puede serlo. Pero en realidad
añoras cariño. Añoras a alguien que te diga todas las mañanas un “Buenos días
princesa” o simplemente te desee un feliz día. Solo quieres a alguien que pase
el mayor tiempo posible a tu lado. Que te ofrezca todo su amor, y tú le
devuelvas el tuyo de forma recíproca.
Por ello, cuando paseas alegremente por
la acera, eres tú el culpable. Eres tú mismo, quien resalta por la calle ver solo
a parejas felices, ¿por qué? Por envidia. Esos celos son los que te corroen.
Los que hacen de ti, lo peor. Tal vez, unos pocos sean “buenos”, pero realmente
superan a Satán. Yo reconozco ser muy celosa, y lo que pretendía con este
escrito, no era lamentarme dando pena. Nada de eso. Solamente intento hacerme
más fuerte, a pesar del daño que me provoco a mi misma. Porque es algo
incontrolable. Y la mejor solución es desahogarse con uno mismo, aunque mil
personas más puedan leer esto.
Tal vez exagere demasiado. Tal vez esté creando castillos de
tan solo un grano de arena… reconozco ser experta en eso. Pero ahora mismo he
llegado a un punto en el que me siento perdida. He dejado de ser consciente de
lo que pueda ocurrir a mi alrededor. He dejado de empecinarme con cada piedra
que piso. Pero habrá una cosa de la que aún no soy capaz de hacer y creo que
solo tú sabes la respuesta.
sábado, 7 de abril de 2012
Las palabras siempre están ahí, para ayudar.
Quizás solo sean casualidades. ¿Pueden existir dos mundos
paralelos dentro de una misma vida? Me explico. Días atrás, pude observar una
cantidad inmensa de pequeños detalles que día a día no significan nada en
absoluto, pero siempre permanecen constantes. A veces, incluso el más mínimo detalle, es de
suma importancia dentro de nosotros mismos.
Pocos días y tantos recuerdos. Tantísimas risas y lágrimas
en un mismo momento. Todo y nada que decir a la vez. Recogidos en una simple
ciudad. Nuestro gran recuerdo, Barcelona.
Noche increíble en el Kentucky Fried Chicken. Una cena llena
de risas, encantadores recuerdos y el maravilloso juego del “¿Qué
preferirías…?” Al llegar al albergue…
gran experiencia la que tuvimos, planchando el pelo a los más galanes de
nuestra redacción. El sueño desapareció. Todo eran risas, risas y más risas.
Una acalorada noche a la luz de la luna.
Dicho
y hecho. Esa misma tarde, elegidos los representantes o ponentes de las jornadas,
nos asignaron por grupos. Aun así, he de reconocer que nos saltamos un poco las
normas, y todos congeniamos tantísimo que hicimos un solo grupo. Debíamos ir a
visitar Barcelona, la maravillosa ciudad. Salimos del albergue. Cogimos asiento,
situándonos todos en la parte trasera del autobús. En tan solo unos minutos
logramos reírnos hasta más no poder. La vergüenza desapareció en tan solo unas
palabras y risas. La visita comenzó. El recorrido era
igual que el de otros años, solo lo cambiaba una cosa, nosotros. Hicimos que se
convirtiese en un ameno y aventurero recorrido. La Sagrada Familia , la Casa Millá o el Mercado
de la Boquería
fueron algunos de nuestros destinos. Al oscurecerse todo el cielo que cubría Barcelona,
decidimos tomar bocado. Los de “El Molino” decidieron regresar al Albergue, y
aunque les echásemos en falta, nuestro apetito seguía pidiéndonos algo con lo
que saciar el hambre. Bea, Clara, Libertad, Sofía, Andrés, Antonio, David, Chema,
Fernando, Jorge y yo.
Sábado por la mañana. Todos estábamos tristes porque
sabíamos que se acercaba aquel momento. Ese odioso momento en el que todos nos
tendríamos que despedir. En la que la Chupipandi se separaría para siempre. Pero antes…
Un desayuno de buenos días para abrir la mañana. Era el día de todos. Todos
nosotros teníamos una pequeña aportación para presentar nuestro trabajo en esos
tres días en Barcelona. Una presentación digna y sin problemas. Un blog
estupendo para la ocasión ideal. Todo marchó a la perfección. La vergüenza se
apoderó de nosotros al comenzar, pero supimos vencerla con tan solo hablar. La
hora de la comida cada vez estaba más cercana. Esto significaba la hora de
marchar. La hora en la que poco a poco iríamos desintegrándonos uno a uno.
Sofía fue la primera desafortunada. Ninguno la dejaba marchar. Íbamos a añorar
sus expresiones, sonrisas y esos comentarios de… “Qué pobre”.
Solo ha pasado un día. Ni si quiera eso. Para mí han
transcurrido tan solo unas horas desde que abandoné el aeropuerto del Prat,
allí en Barcelona. Y ya echo de menos a tanta gente…
¿Es posible querer a tantísima gente en tan poquito tiempo?
Es irónico incluso.
Pocos días y tantos recuerdos. Tantísimas risas y lágrimas
en un mismo momento. Todo y nada que decir a la vez. Recogidos en una simple
ciudad. Nuestro gran recuerdo, Barcelona.
Primer día, futuros periodistas, redactores en el
Murciélago, nos dirigíamos a la maravillosa y emblemática ciudad de Barcelona. Pusimos
rumbo a la puerta de embarque, ya en la terminal. Estaba todo controlado. DNI y
tarjeta de embarque, en mano de todos. Asientos asignados, y bolso de Bea
controlado, a excepción de un último susto a causa de la falsa pérdida de su
monedero, recuperado por Andrés.
Fin del trayecto. Habíamos llegado al aeropuerto del Prat, Barcelona. Todo era euforia, gritos y risas. Ansias de comprar ya los “Toffifees” de Bea, claro está. Llegamos al albergue, asignamos las habitaciones y deshicimos el equipaje. Más tarde, tras haber estado subiendo escaleras varias, las cuales no acababan nunca, tuvimos el privilegio de ir al Parque Güell. Al final mereció la pena tanto sufrimiento. Para mí, al igual que para los míos, es un gran y bonito recuerdo. Allí grabamos Frank de la jungla con la colaboración del auténtico Frank, (nuestro queridísimo Fernando), y su compañero Carlos, nuestro queridísimo David y el mismo Frank, según nuestro maravilloso cámara. Una tarde llena de sonrisas, fotos y ese irónico agradable sonidito que se escuchaba en todo el recinto sin olvidarse de ninguna de las zonas que maravillaban aquel lugar.
Jueves, ansiosos de comenzar con las jornadas, bajamos a
desayunar todos juntos. Lo recuerdo perfectamente. Cada uno con su bandeja
correspondiente, y lo que su apetito le ordenase coger. Zumo, café o cola cao.
Era como si a cada uno de nosotros se le hubiese asignado una función. Bea, su
café. David, pendiente de los inocentes que pensaban que aún quedaba leche en
las dos jarras que se habían agotado. Fernando, sus galletas. Jorge, sus zumos.
Andrés, que siempre le sobraban las ganas de tomar pan. Y yo, que me habían
ordenado traer las cucharillas de los más olvidadizos, comenzando por Bea,
claro está.
Al igual que todo
buen periodista, tuvimos que acudir a las jornadas realizadas en el congreso.
Recoger información, estar pendiente a cualquier detalle de revistas ajenas, y
escuchar largas experiencias de otros colegios al igual que las nuestras, fue
nuestra labor durante esos tres días en Barcelona. Dimos paso a las entrevistas, a cada cual mejor. Isidoro
escogía a los “afortunados” y de ahí, surgía la maravilla. Nuestra misión: “Dejar
boquiabierto a cualquiera con nuestras mejores preguntas”. No fue muy difícil
sabiendo la experiencia periodística que corre por nuestras venas, gracias a
Isidoro, Roberto y las facilidades que presenta nuestro centro, claro está.
Todos necesitábamos reponer fuerzas ¿la mejor manera?
Descanso para comer. Dos de nosotros, debían ir a por el primer y segundo
plato. Encargándose a su vez, de que la botella estuviese presente y que todos
tuviésemos para comer.
Todos nosotros nos dirigimos a un pequeño pero acogedor
lugar, donde nos sirvieron unos sabrosos aunque caros paninis para nuestros
bolsillos.
Creo y no me arriesgo si digo, que todos recordamos aquella noche a
la perfección. Y no había hecho más que comenzar. Al regresar al albergue, acabamos
jugando al escondite. Decidimos retroceder en el tiempo. Retroceder a cuando
éramos tan solo unos críos. Cuando nuestra única preocupación era elegir un
color con el que pintar. Después de todo aquello, decidimos subir a la TV room. Solo hacían falta,
ganas, falta de sueño y unos cuantos amigos. ¿Lo imprescindible? Unas cartas. Creo
que todos recordamos aquella noche, jugando al HP. Entre risas, palabras
prohibidas e idioteces, acabamos la noche con una despedida calurosa, vestidos
en pijama.
Viernes por la mañana. Mismo proceso que el día anterior.
Tal vez, algo más cansados debido a la juerga de la noche anterior. Pero nada
que unos buenos cereales y un café no pudiesen aliviar. Nos tocaba presentar
nuestro nuevo proyecto. El periódico digital. La exposición se desencadenó a la
perfección. Cada uno dijo su guion imaginario al pie de la letra. E Isidoro no
habló más de la cuenta. Todo terminó con el as de nuestra redacción.
Fernandito. El periodista más joven pero más valiente de todos nosotros, quien
dejó a Pepe, entre otros muchos, boquiabierto con sus preguntas. Las jornadas
habían finalizado. Entrevistas y más entrevistas. Pepe, fue el elegido número
uno. Todas ellas, fueron grabadas y mostradas más tarde en nuestros blogs,
realizados durante las mismas jornadas, por nuestro equipo de redacción y las
revistas más colaboradoras durante esos tres días. Esa misma tarde, acudimos a
la cadena ser, allí en Barcelona. Nos habían invitado en “La Ventana ”, como segundo año consecutivo. Hace un año, todos
nosotros, fuimos a ver cómo participaba Roberto en uno de sus concursos, allí
en el programa. Este año, la experiencia se repitió una vez más.
Con
Fernandito, quien concursó y ganó. Y con David, quien fue interrogado por la
auténtica Ienma Nierga, sobre Marilyn Monroe. Tras esa maravillosa estancia en
la radio, acudimos al Dunkin Coffee tan rápido como sopla el viento. Debíamos
continuar con la tradición. Habíamos prometido a nuestros compañeros y amigos
Ignacio y Miguel Ángel, comprar una caja de donuts en su honor y tras haber
degustado lentamente esa delicia prohibida, pudimos ir al Maremágnum una vez
más. Fotos, risas y grandes anécdotas que contar. Ya nos poníamos en contacto
con el resto de la
Chupipandi , nombre que nos otorgamos muy libremente, tras
haberlo bromeado Antonio días atrás. Acabamos cenando en el albergue unas
pizzas, tras una larga espera, trabajando en el blog que debíamos presentar al
día siguiente, el cual, sin la ayuda de nuestro maravilloso Rober, no habríamos
conseguido terminar. Aún lo recuerdo. Eran las 2 de la mañana del sábado.
Isidoro, se acercó a mí y me dijo… “Judith, te lo digo a ti, porque sé que eres
la más responsable… Intentar no acostaros más tarde de las tres… que mañana
será un duro día”. Siento decir que no cumplimos esa condición. El sueño era
una palabra, en la que a esas horas, no entraba en nuestro diccionario.
Comenzamos con un escondite, motivo por el cual, unos señores nos llamaron la
atención. Seguimos con un paseo por los jardines a la luz de la luna.
Terminamos en las sillas blancas cercanas a la fuente central de uno de los
jardines principales. Una noche, en la que los chistes no podían faltar. Casi
una hora riendo al unísono de los chistes que Fernando mejor contaba. Alguno
que otro de David, Clara, Antonio, Andrés... Pero el gran foco apuntaba al
pequeñín Fernando. La noche no acababa ahí. Continuamos, todos, cansados, y en
pijama, en la TV
room. Nuestro pequeño espacio, del que nos habíamos apoderado poco a poco. No
recuerdo mucho más, a excepción de los cotilleos que Antonio, Bea y yo
criticábamos esa noche, junto a las chuches que muy amablemente Antonio nos
ofreció.
Acudimos al comedor, donde presenciaríamos “nuestra última
comida” tal y como la escena de Jesús indica en su última cena. Así nos
sentimos todos y cada uno de nosotros.
Todo acababa y aquello era el final más digno que podía
existir.
Tal vez nunca volvamos a vernos las caras, Barcelona. Pero
yo sé que siempre tendrás las puertas abiertas para gente como nosotros. Gracias
por haberme dado tantas libertades y haberme permitido poder experimentar una
vez más la sensación de sentirme una verdadera periodista.
Para terminar, he de
agradecer a mis compañeros y amigos todo lo que han hecho por mí y lo
gratificante que ha sido de nuevo este viaje. ¿Qué tal un buen final?
Bea, qué te voy a decir. Eres mi mejor amiga, y una vez más
hemos podido ir a Barcelona juntas. No hay nada mejor que pueda pedir.
Clara, chica eres impresionante. Entraste a la conferencia
con tu vocecita dulce que asombró a todo el equipo, y saliste de ella con una
sonrisa de oreja a oreja. Tuve la suerte de entrevistaros, y luego conocerte
mejor. Echo de menos poder cotillear contigo. Nunca dejes de sonreír.
Libertad, te conocí en la entrevista, como digo. Al igual
que con Clara, contigo congenié muy bien. Me alegra haberte conocido. Ojala algún
día sea verdad que la Chupipandi vuelva a unirse.
Sofía, “¡Qué pobre!” ¡Ay
lo que me pude reír contigo en Barcelona! Con tus comentarios, y tu carita inocente.
Te conocí tras presentar tu revista. Aún nos recuerdo susurrando al final de la
sala, grabando la entrevista. Fue un bonito recuerdo. Aún tenemos el privilegio
de conservar tu pelota, firmada por todos nosotros, en nuestra sala. Tan
valiosa como cada uno de los momentos que vivimos allí todos unidos como una familia.
Andrés, que te conozco desde que somos unos micos, y que en
este viaje me lo he pasado genial contigo. Nos hemos reído hasta más no poder, e
incluso hemos contado con una telenovela en vivo y directo, de la cual tú eras
uno de los protagonistas.
Antonio, eres un chico increíble. Serías mayor, si… pero
tenías el corazón tan grande que supiste acogernos a todos con todo tu cariño.
Tus anécdotas, tu risa y tu maravilloso… HP! Grandes noches pasamos todos en la
TV room gracias al juego de la palabra prohibida. “Adverbio de negación” cambies
nunca.
Chema, cruzamos pocas palabras en aquel viaje pero te
portaste genial conmigo. Me caíste muy bien. Gracias por todo.
David, eres tú a quien le contaba mis problemas cuando era
pequeña. Me ayudaste y confiaste en mí en todo momento. Que sabes que siempre
me lo paso bien contigo. Tuve el honor de plancharte el flequillo y este año
nos hemos divertido bastante. Ojala pueda repetirse esto un año más.
Fernando, pequeñito por fuera pero un gran periodista,
compañero y amigo. La persona que cuenta los chistes mejor de lo que puedas
imaginar. Nunca cambies, vales mil.
Jorge, tienes un don. No sabría decirte cuál, pero nunca lo
pierdas. Eres una persona increíble. Aun recuerdo el taxi, con el señor que
escupía en el coche de al lado y el taxista majete. En este viaje me he reído
muchísimo contigo. Espero que tengas tanta suerte o más como nosotros, y seas
tan afortunado de poder ir, y seguir yendo con Fernando a Barcelona. De verdad
te lo digo, tenéis un gran futuro por delante, no lo estropeéis.
No creáis que me he olvidado de vosotros…
Gracias Isidoro, por millonésima vez. Por todo. Por lo que
haces por nosotros. Por conseguir lo mejor para los mejores. Por sorprender a
todos con tus innovaciones, experiencias e ideas de bombero. Gracias de verdad,
de corazón.
Y a ti, Rober. Que te
debemos mil. Por estar siempre disponible y atento a cualquiera de nosotros.
Por tu alabado ordenador, y tus increíbles manejos al teclado. ¿Por qué
mentirnos? Que sin ti, nada de lo que hicimos y presentamos allí habría sido
posible sin tu ayuda. Toda la maquetación de blogs, presentaciones y videos te
lo debemos a ti. Gracias de verdad, de corazón.
Aquí se despide una humilde redactora del Colegio Ramón y
Cajal.
sábado, 21 de enero de 2012
Solo son ilusiones.
Sí, son
en parte negativas. Largo tiempo pensando en tonterías, o al menos eso creías.
Hechos inútiles e irreales. Pensabas que no había remedio que curase aquello. Y
como resultado obtenías aborrecer tal cosa. Pero todo cambiaba con tan solo una
sensación. Pero no una cualquiera. Es curioso, pero cierto.
Esto
demuestra que son realmente inadecuados estos falsos engaños a uno mismo.
En un
principio creías que no ibas a lograr sobrellevarlo de forma natural. Más tarde
descubriste que efectivamente, no es algo que se pueda controlar. Sino más
bien, la ilusión es la que se apodera de tu ser. Acabas por creerte que no hay
más mundo más que esa pequeña mentira. Son cosas de la vida, injustas pero
reales.
Por
desgracia he de darle la razón a estas dichosas ilusiones. Sin ellas, ningún
ser humano tendría objetivo alguno. Si no hay nada que diariamente nos recuerde
que lo imposible es lo deseado, ¿quién si no?
Solo somos marionetas del destino.
Solo somos marionetas del destino.
domingo, 1 de enero de 2012
Bienvenido 2012.
Se dice, se comenta, se rumorea,
que pronto se acerca el fin del mundo. Puede ser cierto, o no. A pesar de ello,
estoy segura de que vas a ser un gran año.
Un año repleto de sentimientos, sonrisas, grandes eventos… todos ellos acompañados
del cariño y felicidad que envuelven estos 366 días del año.
Pero antes, he de recordar todos
los momentos vividos, que ahora son pasado, pero siempre permanecerán en
nosotros como un presente para todo nuestro futuro.
2011. Gran año el que nos
ofreciste, lleno de momentos a recordar. Tantas personas, todas ellas
increíbles, nuevas experiencias, sensaciones, risas... Me has ayudado a valorar,
respetar, ayudar, enseñar… Pero aún me quedan tantísimas cosas por nombrar…
Creo que es el momento de reflexionar.
He sabido afrontar que nada ni
nadie va a poder cambiar lo que soy, por mucho que persistan. He conocido a
gente nueva, y he compartido grandes momentos con los de siempre, pero nada
cambia que todos ellos sean maravillosos.
Mi estancia en Barcelona, mi
oportunidad para demostrar lo que realmente en un futuro quiero ser. Esa
maravillosa experiencia, en la que al igual que mis compañeros, no cambiaría
por nada en absoluto. Gente nueva, lugar nuevo, experiencia nueva, tres maravillas
reunidas en un mismo viaje. ¿Volveremos a vernos? No siempre el adiós quiere
decir hasta siempre, muchas veces quiere decir hasta luego, espero volver a
verte. Viajes como ese o como en verano, el de Tenerife, sé que no van a
repetirse. Pero logré apreciar a un montón de gente, por muy poco tiempo que
hubiésemos tenido para presentarnos. Alba, Cristina, Rosa, Mª del Mar, Angie, Laura, Martha, Ricardo, Ahtoh, e Iván. Mayte, Mariam y Mermi. Adrián,
Esau y Jorge. Todos nosotros, unidos en una gran ciudad. Barcelona la ciudad,
mi recuerdo, la felicidad. María, Raquel, Lisa, Miguel, y Jesús. Me alegra
haberos conocido. Fueron divertidas las noches de verano que pase a vuestro
lado. Espero vuestra visita por Madrid.
Y por último, mi gran familia. Mejor
definida como… “Mi familia y otros
animales”. Los “JALEBIJORU”. Jaime,
Bea, Lucía, Raquel, Andrés, Lolo, y Alberto. Por mucho que pasen los años, sé
que con vosotros puedo contar para lo que sea. Pero claro, ¿qué os voy a decir?
Jaime, mi marido. Que por mucho que me sea infiel, sabe que le quiero muchísimo.
Bea y Lucía, las que me han criado, mi auténtica familia. Ellas son las que me
han enseñado, las que han permanecido a mi lado en todo momento, para lo bueno
y para lo malo, quizás suene a tópico pero jamás tendré tiempo suficiente para
agradecerlas todo lo que han hecho por mí. Raquel, mi tía y una de mis fieles
amigas, pues tres cuartos de lo mismo. ¿Qué sería yo sin ti? No encuentro una
respuesta. Andrés, mi hermano. Uno de mis mejores amigos. Te quiero mucho, y tú
lo sabes mejor que nadie, te conozco desde que éramos unos enanos y nada ha
cambiado hasta ahora, sigues siendo una maravillosa persona y un gran amigo,
solo te pido una cosa, nunca cambies. Lolo, el marido de Bea, al que nunca
llegué a llamar “papá” no por él, sino porque siempre he vivido junto a mi
mitad, llamada Lucía. Ese al que yo llamo padre. Y Alberto, la vecina cotilla
del quinto piso, a la que llamábamos Rosa Ruano. Pero nunca olvidaré nuestras
historias amorosas, ni tampoco las sonrisas que compartimos día a día.
Solo he de decir que fue un
magnífico año, pero puedo asegurar que el único que dicen que nos queda por
vivir, será aún mejor.
Siento no haber nombrado a todas las personas a las que tanto aprecio, con las que he compartido también, momentos especiales, pero como comprenderéis, no cabéis todos en un pedacito de mi blog, pero si en mi corazón. Feliz 2012.
Siento no haber nombrado a todas las personas a las que tanto aprecio, con las que he compartido también, momentos especiales, pero como comprenderéis, no cabéis todos en un pedacito de mi blog, pero si en mi corazón. Feliz 2012.
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Eso a lo que tú llamas amor, yo lo denomino caso.
¿Cómo un simple
sentimiento es capaz de atraparte con tan estrecho lazo? Es curiosa la gran
variedad de sensaciones que te hace sufrir. Nostalgia, felicidad y odio al
mismo tiempo. ¿Parece imposible? No lo es. El amor mismamente, reúne estas
mismas características.
Desde un punto
de vista general, es muy bonito sí. Y soy de las que se pueden tirar horas
viendo películas de amor, pero seamos realistas: el amor está bien a su modo,
pero realmente es duro con solo imaginarlo. No todo el mundo encuentra a su
media naranja. Y el que la encuentra… puede tener suerte, y conocerla antes de
tiempo, vivir una loca historia de amor, o lamentarse toda su vida por las
locuras que conlleva este peligroso y tentador sentimiento. Pero muchas otras,
al igual que el resto mayoritario, tienen algún que otro ligue, dos… tres
relaciones serias, pero nada tan especial como el gran amor. Ese que
encuentras, prácticamente cuando ya tienes tu vida planeada.
Da gusto saber
que has encontrado al fin a esa media naranja que tanto envidiabas. Pero ¿alguien
nos habló de lo mucho que sufrió hasta conseguirla? Por eso he decidido
mostrarlo yo misma. Aprovechando mi situación, me presento. Adolescente
soñadora que cursa cuarto curso de secundaria. Quince años. Lógicamente no he
encontrado a mi gran amor. No tengo novio, ni tampoco vivo para buscarlo. Soy
de las que piensan que las cosas ocurren sin más. Y más si hablamos de amor. No
hay que ir a buscarlas, ya vendrán. Solamente hay que saber esperarlas.
La gente, no
hace mas que restregarnos lo bien que le va. ¿Hay alguien que haga lo
contrario? Me gustaría conocer a alguien, que cuando le preguntes qué tal le va
todo, responda sinceramente y diga “pues la verdad, no es mi mejor momento.
Sufro por amor”. Ante todo en esta vida, hay que ser sincero. Existen teorías
que podrían demostrar ciertos hechos; esos frecuentes entre los amores no
correspondidos. Pero estoy segura de que otros muchos, son inexplicables. Veo
tan imposible la capacidad de determinar el motivo de un amor, que prefiero
llamarlo caso, como si de una misión se tratase.
Yo veo dichos casos, tal y
como niveles de desbloqueo. A medida que aumentan las posibilidades, ya sea por
hechos, palabras, o el tiempo que ha pasado, asimismo aumentan dichos niveles.
Y es curiosa a su vez, la manera en la que cada ser, percibe ese aprecio que
muestra el o la deseada. Sé que os prometí mostraros mi percepción, pero tras
escribir dicha reflexión, he de decir, “No hagáis caso a una humilde
estudiante, cuyas expectativas están a su alcance. Haced caso al maravilloso
sentimiento que aguarda en el órgano más manipulador de todos nosotros, ese
fiel amigo llamado corazón.” Ya puede estar el cerebro marcándonos un objetivo,
que si este órgano está caprichoso, nada en absoluto va a lograr vencerle.
lunes, 19 de diciembre de 2011
Navidad.
No es algo que se
aprenda en el Colegio, pero si no has aprendido el significado de la Navidad,
no has aprendido nada.
Hasta que uno no
sienta la verdadera alegría de Navidad, no existe. Todo lo demás es apariencia.
Es el calor que envuelve al corazón de las personas, la generosidad de
compartirla con otros y la esperanza de seguir adelante.
Esa época del año,
en la que la gente decide reunirse, para
envolver el cariño y amor que cada uno puede ofrecer y juntarlo en tan solo una
palabra, felicidad.
Tal vez, este año,
el mejor adorno de Navidad, sea la gran sonrisa que puedas ofrecer, a
familiares, amigos e incluso desconocidos, porque es lo que trae consigo está
maravillosa época. La alegría de una sonrisa, el calor de una mano, la compañía
de un amigo, un gesto especial… Horneemos la mezcla con un ánimo paciente.
Envolvámosla con risas, luces y canciones. Y finalmente, ofrezcámosla con el
corazón.
FELIZ NAVIDAD A
TODOS.
martes, 6 de diciembre de 2011
A veces, los pequeños detalles son más importantes de lo que aparentan.
Durante mi estancia en la Comunidad Valenciana, he podido observar una gama de figuras, estilos y colores magnífica. Ya no solo por su forma en sí, que también, sino por su originalidad y lo que ha conllevado a formar parte de nuestro mundo. Para que estas figuras se conserven hoy en día, previamente, alguien ha tenido que crearlas, ya sea a base de imaginación, trabajo voluntario, o motivo decorativo de la sociedad. De hecho, fotografié todo aquello que me resultaba inquietante, llamativo u original, para poder así, recordarlas tras mi regreso.
Alguno de ustedes, pensará que no está bien visto el arte urbano. Yo, al igual que muchos otros, pienso que es un motivo de expresión. No hablo de firmas, ni logos de identificación, sino de esos dibujos y siluetas que adornan nuestras calles. Y es increíble el prestigio que alcanzan con tan solo unos “garabatos”. Observen algunos ejemplos.
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