¿No entiendes lo que pone?

sábado, 7 de abril de 2012

Las palabras siempre están ahí, para ayudar.

Quizás solo sean casualidades. ¿Pueden existir dos mundos paralelos dentro de una misma vida? Me explico. Días atrás, pude observar una cantidad inmensa de pequeños detalles que día a día no significan nada en absoluto, pero siempre permanecen constantes.  A veces, incluso el más mínimo detalle, es de suma importancia dentro de nosotros mismos.
Solo ha pasado un día. Ni si quiera eso. Para mí han transcurrido tan solo unas horas desde que abandoné el aeropuerto del Prat, allí en Barcelona. Y ya echo de menos a tanta gente…
¿Es posible querer a tantísima gente en tan poquito tiempo? Es irónico incluso.

Pocos días y tantos recuerdos. Tantísimas risas y lágrimas en un mismo momento. Todo y nada que decir a la vez. Recogidos en una simple ciudad. Nuestro gran recuerdo, Barcelona.
Primer día, futuros periodistas, redactores en el Murciélago, nos dirigíamos a la maravillosa y emblemática ciudad de Barcelona. Pusimos rumbo a la puerta de embarque, ya en la terminal. Estaba todo controlado. DNI y tarjeta de embarque, en mano de todos. Asientos asignados, y bolso de Bea controlado, a excepción de un último susto a causa de la falsa pérdida de su monedero, recuperado por Andrés.

Fin del trayecto. Habíamos llegado al aeropuerto del Prat, Barcelona. Todo era euforia, gritos y risas. Ansias de comprar ya los “Toffifees” de Bea, claro está. Llegamos al albergue, asignamos las habitaciones y deshicimos el equipaje. Más tarde, tras haber estado subiendo escaleras varias, las cuales no acababan nunca, tuvimos el privilegio de ir al Parque Güell. Al final mereció la pena tanto sufrimiento. Para mí, al igual que para los míos, es un gran y bonito recuerdo. Allí grabamos Frank de la jungla con la colaboración del auténtico Frank, (nuestro queridísimo Fernando), y su compañero Carlos, nuestro queridísimo David y el mismo Frank, según nuestro maravilloso cámara. Una tarde llena de sonrisas, fotos y ese irónico agradable sonidito que se escuchaba en todo el recinto sin olvidarse de ninguna de las zonas que maravillaban aquel lugar. 



Noche increíble en el Kentucky Fried Chicken. Una cena llena de risas, encantadores recuerdos y el maravilloso juego del “¿Qué preferirías…?”  Al llegar al albergue… gran experiencia la que tuvimos, planchando el pelo a los más galanes de nuestra redacción. El sueño desapareció. Todo eran risas, risas y más risas. Una acalorada noche a la luz de la luna.



Jueves, ansiosos de comenzar con las jornadas, bajamos a desayunar todos juntos. Lo recuerdo perfectamente. Cada uno con su bandeja correspondiente, y lo que su apetito le ordenase coger. Zumo, café o cola cao. Era como si a cada uno de nosotros se le hubiese asignado una función. Bea, su café. David, pendiente de los inocentes que pensaban que aún quedaba leche en las dos jarras que se habían agotado. Fernando, sus galletas. Jorge, sus zumos. Andrés, que siempre le sobraban las ganas de tomar pan. Y yo, que me habían ordenado traer las cucharillas de los más olvidadizos, comenzando por Bea, claro está.
La mañana no había hecho más que comenzar. 
Al igual que todo buen periodista, tuvimos que acudir a las jornadas realizadas en el congreso. Recoger información, estar pendiente a cualquier detalle de revistas ajenas, y escuchar largas experiencias de otros colegios al igual que las nuestras, fue nuestra labor durante esos tres días en Barcelona. Dimos paso a las entrevistas, a cada cual mejor. Isidoro escogía a los “afortunados” y de ahí, surgía la maravilla. Nuestra misión: “Dejar boquiabierto a cualquiera con nuestras mejores preguntas”. No fue muy difícil sabiendo la experiencia periodística que corre por nuestras venas, gracias a Isidoro, Roberto y las facilidades que presenta nuestro centro, claro está.

Todos necesitábamos reponer fuerzas ¿la mejor manera? Descanso para comer. Dos de nosotros, debían ir a por el primer y segundo plato. Encargándose a su vez, de que la botella estuviese presente y que todos tuviésemos para comer.

Dicho y hecho. Esa misma tarde, elegidos los representantes o ponentes de las jornadas, nos asignaron por grupos. Aun así, he de reconocer que nos saltamos un poco las normas, y todos congeniamos tantísimo que hicimos un solo grupo. Debíamos ir a visitar Barcelona, la maravillosa ciudad. Salimos del albergue. Cogimos asiento, situándonos todos en la parte trasera del autobús. En tan solo unos minutos logramos reírnos hasta más no poder. La vergüenza desapareció en tan solo unas palabras y risas. La visita comenzó. El recorrido era igual que el de otros años, solo lo cambiaba una cosa, nosotros. Hicimos que se convirtiese en un ameno y aventurero recorrido. La Sagrada Familia, la Casa Millá o el Mercado de la Boquería fueron algunos de nuestros destinos. Al oscurecerse todo el cielo que cubría Barcelona, decidimos tomar bocado. Los de “El Molino” decidieron regresar al Albergue, y aunque les echásemos en falta, nuestro apetito seguía pidiéndonos algo con lo que saciar el hambre. Bea, Clara, Libertad, Sofía, Andrés, Antonio, David, Chema, Fernando, Jorge y yo. 

Todos nosotros nos dirigimos a un pequeño pero acogedor lugar, donde nos sirvieron unos sabrosos aunque caros paninis para nuestros bolsillos. 
Creo y no me arriesgo si digo, que todos recordamos aquella noche a la perfección. Y no había hecho más que comenzar. Al regresar al albergue, acabamos jugando al escondite. Decidimos retroceder en el tiempo. Retroceder a cuando éramos tan solo unos críos. Cuando nuestra única preocupación era elegir un color con el que pintar. Después de todo aquello, decidimos subir a la TV room. Solo hacían falta, ganas, falta de sueño y unos cuantos amigos. ¿Lo imprescindible? Unas cartas. Creo que todos recordamos aquella noche, jugando al HP. Entre risas, palabras prohibidas e idioteces, acabamos la noche con una despedida calurosa, vestidos en pijama.

Viernes por la mañana. Mismo proceso que el día anterior. Tal vez, algo más cansados debido a la juerga de la noche anterior. Pero nada que unos buenos cereales y un café no pudiesen aliviar. Nos tocaba presentar nuestro nuevo proyecto. El periódico digital. La exposición se desencadenó a la perfección. Cada uno dijo su guion imaginario al pie de la letra. E Isidoro no habló más de la cuenta. Todo terminó con el as de nuestra redacción. Fernandito. El periodista más joven pero más valiente de todos nosotros, quien dejó a Pepe, entre otros muchos, boquiabierto con sus preguntas. Las jornadas habían finalizado. Entrevistas y más entrevistas. Pepe, fue el elegido número uno. Todas ellas, fueron grabadas y mostradas más tarde en nuestros blogs, realizados durante las mismas jornadas, por nuestro equipo de redacción y las revistas más colaboradoras durante esos tres días. Esa misma tarde, acudimos a la cadena ser, allí en Barcelona. Nos habían invitado en “La Ventana”,  como segundo año consecutivo. Hace un año, todos nosotros, fuimos a ver cómo participaba Roberto en uno de sus concursos, allí en el programa. Este año, la experiencia se repitió una vez más.

Con Fernandito, quien concursó y ganó. Y con David, quien fue interrogado por la auténtica Ienma Nierga, sobre Marilyn Monroe. Tras esa maravillosa estancia en la radio, acudimos al Dunkin Coffee tan rápido como sopla el viento. Debíamos continuar con la tradición. Habíamos prometido a nuestros compañeros y amigos Ignacio y Miguel Ángel, comprar una caja de donuts en su honor y tras haber degustado lentamente esa delicia prohibida, pudimos ir al Maremágnum una vez más. Fotos, risas y grandes anécdotas que contar. Ya nos poníamos en contacto con el resto de la Chupipandi, nombre que nos otorgamos muy libremente, tras haberlo bromeado Antonio días atrás. Acabamos cenando en el albergue unas pizzas, tras una larga espera, trabajando en el blog que debíamos presentar al día siguiente, el cual, sin la ayuda de nuestro maravilloso Rober, no habríamos conseguido terminar. Aún lo recuerdo. Eran las 2 de la mañana del sábado. Isidoro, se acercó a mí y me dijo… “Judith, te lo digo a ti, porque sé que eres la más responsable… Intentar no acostaros más tarde de las tres… que mañana será un duro día”. Siento decir que no cumplimos esa condición. El sueño era una palabra, en la que a esas horas, no entraba en nuestro diccionario. Comenzamos con un escondite, motivo por el cual, unos señores nos llamaron la atención. Seguimos con un paseo por los jardines a la luz de la luna. Terminamos en las sillas blancas cercanas a la fuente central de uno de los jardines principales. Una noche, en la que los chistes no podían faltar. Casi una hora riendo al unísono de los chistes que Fernando mejor contaba. Alguno que otro de David, Clara, Antonio, Andrés... Pero el gran foco apuntaba al pequeñín Fernando. La noche no acababa ahí. Continuamos, todos, cansados, y en pijama, en la TV room. Nuestro pequeño espacio, del que nos habíamos apoderado poco a poco. No recuerdo mucho más, a excepción de los cotilleos que Antonio, Bea y yo criticábamos esa noche, junto a las chuches que muy amablemente Antonio nos ofreció. 
Sábado por la mañana. Todos estábamos tristes porque sabíamos que se acercaba aquel momento. Ese odioso momento en el que todos nos tendríamos que despedir. En la que la Chupipandi se separaría para siempre. Pero antes… Un desayuno de buenos días para abrir la mañana. Era el día de todos. Todos nosotros teníamos una pequeña aportación para presentar nuestro trabajo en esos tres días en Barcelona. Una presentación digna y sin problemas. Un blog estupendo para la ocasión ideal. Todo marchó a la perfección. La vergüenza se apoderó de nosotros al comenzar, pero supimos vencerla con tan solo hablar. La hora de la comida cada vez estaba más cercana. Esto significaba la hora de marchar. La hora en la que poco a poco iríamos desintegrándonos uno a uno. Sofía fue la primera desafortunada. Ninguno la dejaba marchar. Íbamos a añorar sus expresiones, sonrisas y esos comentarios de… “Qué pobre”.
Acudimos al comedor, donde presenciaríamos “nuestra última comida” tal y como la escena de Jesús indica en su última cena. Así nos sentimos todos y cada uno de nosotros.
Todo acababa y aquello era el final más digno que podía existir.
Tal vez nunca volvamos a vernos las caras, Barcelona. Pero yo sé que siempre tendrás las puertas abiertas para gente como nosotros. Gracias por haberme dado tantas libertades y haberme permitido poder experimentar una vez más la sensación de sentirme una verdadera periodista.
 Para terminar, he de agradecer a mis compañeros y amigos todo lo que han hecho por mí y lo gratificante que ha sido de nuevo este viaje. ¿Qué tal un buen final?



Bea, qué te voy a decir. Eres mi mejor amiga, y una vez más hemos podido ir a Barcelona juntas. No hay nada mejor que pueda pedir.

Clara, chica eres impresionante. Entraste a la conferencia con tu vocecita dulce que asombró a todo el equipo, y saliste de ella con una sonrisa de oreja a oreja. Tuve la suerte de entrevistaros, y luego conocerte mejor. Echo de menos poder cotillear contigo. Nunca dejes de sonreír.

Libertad, te conocí en la entrevista, como digo. Al igual que con Clara, contigo congenié muy bien. Me alegra haberte conocido. Ojala algún día sea verdad que la Chupipandi vuelva a unirse.

Sofía, “¡Qué pobre!”  ¡Ay lo que me pude reír contigo en Barcelona! Con tus comentarios, y tu carita inocente. Te conocí tras presentar tu revista. Aún nos recuerdo susurrando al final de la sala, grabando la entrevista. Fue un bonito recuerdo. Aún tenemos el privilegio de conservar tu pelota, firmada por todos nosotros, en nuestra sala. Tan valiosa como cada uno de los momentos que vivimos allí todos unidos como una familia.  

Andrés, que te conozco desde que somos unos micos, y que en este viaje me lo he pasado genial contigo. Nos hemos reído hasta más no poder, e incluso hemos contado con una telenovela en vivo y directo, de la cual tú eras uno de los protagonistas.

Antonio, eres un chico increíble. Serías mayor, si… pero tenías el corazón tan grande que supiste acogernos a todos con todo tu cariño. Tus anécdotas, tu risa y tu maravilloso… HP! Grandes noches pasamos todos en la TV room gracias al juego de la palabra prohibida. “Adverbio de negación” cambies nunca.

Chema, cruzamos pocas palabras en aquel viaje pero te portaste genial conmigo. Me caíste muy bien. Gracias por todo.

David, eres tú a quien le contaba mis problemas cuando era pequeña. Me ayudaste y confiaste en mí en todo momento. Que sabes que siempre me lo paso bien contigo. Tuve el honor de plancharte el flequillo y este año nos hemos divertido bastante. Ojala pueda repetirse esto un año más.

Fernando, pequeñito por fuera pero un gran periodista, compañero y amigo. La persona que cuenta los chistes mejor de lo que puedas imaginar. Nunca cambies, vales mil.

Jorge, tienes un don. No sabría decirte cuál, pero nunca lo pierdas. Eres una persona increíble. Aun recuerdo el taxi, con el señor que escupía en el coche de al lado y el taxista majete. En este viaje me he reído muchísimo contigo. Espero que tengas tanta suerte o más como nosotros, y seas tan afortunado de poder ir, y seguir yendo con Fernando a Barcelona. De verdad te lo digo, tenéis un gran futuro por delante, no lo estropeéis.

No creáis que me he olvidado de vosotros…

Gracias Isidoro, por millonésima vez. Por todo. Por lo que haces por nosotros. Por conseguir lo mejor para los mejores. Por sorprender a todos con tus innovaciones, experiencias e ideas de bombero. Gracias de verdad, de corazón.

Y a ti,  Rober. Que te debemos mil. Por estar siempre disponible y atento a cualquiera de nosotros. Por tu alabado ordenador, y tus increíbles manejos al teclado. ¿Por qué mentirnos? Que sin ti, nada de lo que hicimos y presentamos allí habría sido posible sin tu ayuda. Toda la maquetación de blogs, presentaciones y videos te lo debemos a ti. Gracias de verdad, de corazón.

Aquí se despide una humilde redactora del Colegio Ramón y Cajal. 

sábado, 21 de enero de 2012

Solo son ilusiones.

Me asombra la facilidad que presentan ciertas sensaciones. Algunas son capaces de ideologizar a las personas. Como si de un imán se tratase. Ese que nos atrae con una fuerza incontrolable.
Sí, son en parte negativas. Largo tiempo pensando en tonterías, o al menos eso creías. Hechos inútiles e irreales. Pensabas que no había remedio que curase aquello. Y como resultado obtenías aborrecer tal cosa. Pero todo cambiaba con tan solo una sensación. Pero no una cualquiera. Es curioso, pero cierto.
Esto demuestra que son realmente inadecuados estos falsos engaños a uno mismo.    
En un principio creías que no ibas a lograr sobrellevarlo de forma natural. Más tarde descubriste que efectivamente, no es algo que se pueda controlar. Sino más bien, la ilusión es la que se apodera de tu ser. Acabas por creerte que no hay más mundo más que esa pequeña mentira. Son cosas de la vida, injustas pero reales.
Por desgracia he de darle la razón a estas dichosas ilusiones. Sin ellas, ningún ser humano tendría objetivo alguno. Si no hay nada que diariamente nos recuerde que lo imposible es lo deseado, ¿quién si no?

Solo somos marionetas del destino.

















domingo, 1 de enero de 2012

Bienvenido 2012.

Se dice, se comenta, se rumorea, que pronto se acerca el fin del mundo. Puede ser cierto, o no. A pesar de ello, estoy segura de que vas a ser un gran año.  Un año repleto de sentimientos, sonrisas, grandes eventos… todos ellos acompañados del cariño y felicidad que envuelven estos 366 días del año.

Pero antes, he de recordar todos los momentos vividos, que ahora son pasado, pero siempre permanecerán en nosotros como un presente para todo nuestro futuro.
2011. Gran año el que nos ofreciste, lleno de momentos a recordar. Tantas personas, todas ellas increíbles, nuevas experiencias, sensaciones, risas... Me has ayudado a valorar, respetar, ayudar, enseñar… Pero aún me quedan tantísimas cosas por nombrar… Creo que es el momento de reflexionar.

He sabido afrontar que nada ni nadie va a poder cambiar lo que soy, por mucho que persistan. He conocido a gente nueva, y he compartido grandes momentos con los de siempre, pero nada cambia que todos ellos sean maravillosos.
Mi estancia en Barcelona, mi oportunidad para demostrar lo que realmente en un futuro quiero ser. Esa maravillosa experiencia, en la que al igual que mis compañeros, no cambiaría por nada en absoluto. Gente nueva, lugar nuevo, experiencia nueva, tres maravillas reunidas en un mismo viaje. ¿Volveremos a vernos? No siempre el adiós quiere decir hasta siempre, muchas veces quiere decir hasta luego, espero volver a verte. Viajes como ese o como en verano, el de Tenerife, sé que no van a repetirse. Pero logré apreciar a un montón de gente, por muy poco tiempo que hubiésemos tenido para presentarnos. Alba, Cristina, Rosa, Mª del Mar, Angie, Laura, Martha, Ricardo, Ahtoh, e Iván. Mayte, Mariam y Mermi. Adrián, Esau y Jorge. Todos nosotros, unidos en una gran ciudad. Barcelona la ciudad, mi recuerdo, la felicidad. María, Raquel, Lisa, Miguel, y Jesús. Me alegra haberos conocido. Fueron divertidas las noches de verano que pase a vuestro lado. Espero vuestra visita por Madrid.
Y por último, mi gran familia. Mejor definida como… “Mi familia y otros animales”. Los “JALEBIJORU”. Jaime, Bea, Lucía, Raquel, Andrés, Lolo, y Alberto. Por mucho que pasen los años, sé que con vosotros puedo contar para lo que sea. Pero claro, ¿qué os voy a decir? Jaime, mi marido. Que por mucho que me sea infiel, sabe que le quiero muchísimo. Bea y Lucía, las que me han criado, mi auténtica familia. Ellas son las que me han enseñado, las que han permanecido a mi lado en todo momento, para lo bueno y para lo malo, quizás suene a tópico pero jamás tendré tiempo suficiente para agradecerlas todo lo que han hecho por mí. Raquel, mi tía y una de mis fieles amigas, pues tres cuartos de lo mismo. ¿Qué sería yo sin ti? No encuentro una respuesta. Andrés, mi hermano. Uno de mis mejores amigos. Te quiero mucho, y tú lo sabes mejor que nadie, te conozco desde que éramos unos enanos y nada ha cambiado hasta ahora, sigues siendo una maravillosa persona y un gran amigo, solo te pido una cosa, nunca cambies. Lolo, el marido de Bea, al que nunca llegué a llamar “papá” no por él, sino porque siempre he vivido junto a mi mitad, llamada Lucía. Ese al que yo llamo padre. Y Alberto, la vecina cotilla del quinto piso, a la que llamábamos Rosa Ruano. Pero nunca olvidaré nuestras historias amorosas, ni tampoco las sonrisas que compartimos día a día.
Solo he de decir que fue un magnífico año, pero puedo asegurar que el único que dicen que nos queda por vivir, será aún mejor. 
Siento no haber nombrado a todas las personas a las que tanto aprecio, con las que he compartido también, momentos especiales, pero como comprenderéis, no cabéis todos en un pedacito de mi blog, pero si en mi corazón. Feliz 2012. 








           
       


miércoles, 28 de diciembre de 2011

Eso a lo que tú llamas amor, yo lo denomino caso.

¿Cómo un simple sentimiento es capaz de atraparte con tan estrecho lazo? Es curiosa la gran variedad de sensaciones que te hace sufrir. Nostalgia, felicidad y odio al mismo tiempo. ¿Parece imposible? No lo es. El amor mismamente, reúne estas mismas características.
Desde un punto de vista general, es muy bonito sí. Y soy de las que se pueden tirar horas viendo películas de amor, pero seamos realistas: el amor está bien a su modo, pero realmente es duro con solo imaginarlo. No todo el mundo encuentra a su media naranja. Y el que la encuentra… puede tener suerte, y conocerla antes de tiempo, vivir una loca historia de amor, o lamentarse toda su vida por las locuras que conlleva este peligroso y tentador sentimiento. Pero muchas otras, al igual que el resto mayoritario, tienen algún que otro ligue, dos… tres relaciones serias, pero nada tan especial como el gran amor. Ese que encuentras, prácticamente cuando ya tienes tu vida planeada.



Da gusto saber que has encontrado al fin a esa media naranja que tanto envidiabas. Pero ¿alguien nos habló de lo mucho que sufrió hasta conseguirla? Por eso he decidido mostrarlo yo misma. Aprovechando mi situación, me presento. Adolescente soñadora que cursa cuarto curso de secundaria. Quince años. Lógicamente no he encontrado a mi gran amor. No tengo novio, ni tampoco vivo para buscarlo. Soy de las que piensan que las cosas ocurren sin más. Y más si hablamos de amor. No hay que ir a buscarlas, ya vendrán. Solamente hay que saber esperarlas.


La gente, no hace mas que restregarnos lo bien que le va. ¿Hay alguien que haga lo contrario? Me gustaría conocer a alguien, que cuando le preguntes qué tal le va todo, responda sinceramente y diga “pues la verdad, no es mi mejor momento. Sufro por amor”. Ante todo en esta vida, hay que ser sincero. Existen teorías que podrían demostrar ciertos hechos; esos frecuentes entre los amores no correspondidos. Pero estoy segura de que otros muchos, son inexplicables. Veo tan imposible la capacidad de determinar el motivo de un amor, que prefiero llamarlo caso, como si de una misión se tratase. 

Yo veo dichos casos, tal y como niveles de desbloqueo. A medida que aumentan las posibilidades, ya sea por hechos, palabras, o el tiempo que ha pasado, asimismo aumentan dichos niveles.
 Y es curiosa a su vez, la manera en la que cada ser, percibe ese aprecio que muestra el o la deseada. Sé que os prometí mostraros mi percepción, pero tras escribir dicha reflexión, he de decir, “No hagáis caso a una humilde estudiante, cuyas expectativas están a su alcance. Haced caso al maravilloso sentimiento que aguarda en el órgano más manipulador de todos nosotros, ese fiel amigo llamado corazón.” Ya puede estar el cerebro marcándonos un objetivo, que si este órgano está caprichoso, nada en absoluto va a lograr vencerle. 


lunes, 19 de diciembre de 2011

Navidad.

No es algo que se aprenda en el Colegio, pero si no has aprendido el significado de la Navidad, no has aprendido nada.
Hasta que uno no sienta la verdadera alegría de Navidad, no existe. Todo lo demás es apariencia. Es el calor que envuelve al corazón de las personas, la generosidad de compartirla con otros y la esperanza de seguir adelante.
Esa época del año, en la que la gente decide reunirse,  para envolver el cariño y amor que cada uno puede ofrecer y juntarlo en tan solo una palabra, felicidad.
Tal vez, este año, el mejor adorno de Navidad, sea la gran sonrisa que puedas ofrecer, a familiares, amigos e incluso desconocidos, porque es lo que trae consigo está maravillosa época. La alegría de una sonrisa, el calor de una mano, la compañía de un amigo, un gesto especial… Horneemos la mezcla con un ánimo paciente. Envolvámosla con risas, luces y canciones. Y finalmente, ofrezcámosla con el corazón.
FELIZ NAVIDAD A TODOS.



martes, 6 de diciembre de 2011

A veces, los pequeños detalles son más importantes de lo que aparentan.

Durante mi estancia en la Comunidad Valenciana, he podido observar una gama de figuras, estilos y colores magnífica. Ya no solo por su forma en sí, que también, sino por su originalidad y lo que ha conllevado a formar parte de nuestro mundo. Para que estas figuras se conserven hoy en día, previamente, alguien ha tenido que crearlas, ya sea a base de imaginación, trabajo voluntario, o motivo decorativo de la sociedad. De hecho, fotografié todo aquello que me resultaba inquietante, llamativo u original, para poder así, recordarlas tras mi regreso.



Alguno de ustedes, pensará que no está bien visto el arte urbano. Yo, al igual que muchos otros, pienso que es un motivo de expresión. No hablo de firmas, ni logos de identificación, sino de esos dibujos y siluetas que adornan nuestras calles. Y es increíble el prestigio que alcanzan con tan solo unos “garabatos”. Observen algunos ejemplos.


lunes, 28 de noviembre de 2011

Todo llega.

Sentada en la cama, invadida por el silencio de mi habitación, analizo los pequeños detalles que día a día me rodean.
Las circunstancias en las que me encuentro… salud impecable, chica sana en todos los sentidos. Relación familiar digna, sin peleas, ni mentiras, solo recuerdos felices. Estudios, no puedo quejarme, me considero de las pocas personas que desde que entran en el colegio, no hacen más que cumplir su deber. No me salto ninguna de las reglas establecidas, ni tampoco me rindo sin antes intentarlo. Expediente limpio, sin partes, ni sucesos fuera de lo normal. Una chica corriente, todas las asignaturas aprobadas sin excepción alguna. Incluso, por qué no reconocer, mi afecto a todas aquellas personas que han permitido que mis esfuerzos, mereciesen la pena y hayan convertido a esa niñita morena, en la adolescente que hoy en día soy.
Solamente, me quedan dos datos por mencionar. Uno de ellos, es ese famoso sentimiento que nos atrapa y nos hace depender de otra persona. Efectivamente, me refiero al amor. En estos instantes, es de lo único que puedo lamentarme. Aún no he encontrado a mi amor verdadero, pero no me preocupa. Lógicamente, con quince años no lo voy a conocer, y si más tarde resulta que sí, fenomenal. Pero por ahora, disfruto tal y como me va. Me equivocaré muchas veces, y me caeré veintinueve veces también. Pero no habrá problema, porque de lo que sí que estoy segura es que, habrá una trigésima vez, en la que me vuelva a levantar.
Y  por último la amistad. ¿Bonita palabra verdad? La primera vez que la escuché conscientemente, tendría unos… 3 años. En esa edad, no existían preocupaciones, todo eran satisfacciones. Pero al cabo de un tiempo, pensé… “¿Conseguiré yo esa gran amistad?”. Pensareis, “qué tontería, obviamente todo ser la tiene”. Pues están todos ustedes equivocados. “Amigos” es una simple palabra. La gran amistad, es una gran sensación y a su vez una difícil misión. Has de saber elegir bien. Desde pequeños nos han dicho “que la familia no se elige”, es cierto, “pero los amigos sí”. No haces más que nacer, y ya tienes que elegir con quien te vas a llevar bien o mal. Si en ese momento hubiésemos podido decir lo que pensábamos, seguro que más de uno diría, “pues se estaba mejor dentro de mamá”.
Es difícil, sí, pero al final, con los palos que te va dando la vida, descubres cuál es tu lugar y quiénes son esos amigos de los que tanto presume la gente. Y cuando convives diariamente con todas esas personas, que se hacen llamar amigos, un día de reflexión, te das cuenta de que hasta ellos, saben más de ti que tu propio yo. Es increíble. Te paras a pensar, y realmente descubres que es verdad. He de dar las gracias a mis fieles amigas, porque ellas son las que me dan esa sonrisa que necesito todos los días. Solo me queda responder a la pregunta que plantee hace unos años: “Sí Judith, en un futuro, lograrás tener esa gran amistad, así que por ahora solo preocúpate de si te gusta el bocata que ha preparado mamá para la merienda, porque para eso, aún te queda tiempo.”

jueves, 17 de noviembre de 2011

Sé que los corazones bien abiertos, te dan la bienvenida.

Creo que los buenos consejos pueden apreciarse, no solo con los ojos sino con el corazón.
Es aprender que si estás alegre, los que te rodean, lo estén por igual. Te sientes bien contigo misma, como si algo flotase en tu estómago, dentro de tu ser. Como si todos tus deseos se disolviesen poco a poco y fuesen convirtiéndose en realidad, reviviendo una vez más.
Sentir una sonrisa en una simple mirada. El beso más especial que pueda existir, reflejado en un sueño. Esos pequeños detalles, que se vuelven importantes al caer la noche. Esa sensación de dulzura al descubrir que tus ilusiones progresan lentamente.
Pero saber que me esperan, con el corazón bien abierto y la mejor de sus sonrisas, hace que reflexione si realmente merezco algo tan maravilloso. Eso que día a día alimenta mi subconsciente a base de risas y recuerdos. Me pregunto qué podrá pasar en un futuro, sí, pero por ahora, solo sé, que debo continuar.